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Detrás de los libros #1 La historia detrás de La vida que me diste



Han pasado ocho años. ¡Ocho! Desde que publiqué de manera independiente La vida que me diste. Este libro siempre será la mayor sorpresa de mi vida, porque nació como un reto de escritura que me propuse a mí mismo y que, en un principio, nunca pensé publicar.


Era abril de 2018, casi mayo. Había terminado la secundaria y, por indeciso, no conseguí un cupo para estudiar ni Medicina ni Literatura en la universidad. Sin trabajo y sin un plan claro para el futuro, pasaba la mayor parte de mis días en casa junto a Lucas, el perro de mi familia.


Lucas era mucho más que una mascota. Era una especie de tesoro familiar. Antes había pertenecido a mi abuela Julia y, cuando ella falleció, llegó a vivir con nosotros.



Hablar de Lucas es hablar del perro más noble que he conocido. Era dulce, tenía una expresión inconfundible y una alegría imposible de comparar cuando veía regresar a las personas que amaba. Durante esos años fue mi mejor amigo. Me veía llorar y enseguida corría a lamerme la cara, como si quisiera convencerme de que todo iba a estar bien. Jugábamos, pasábamos horas juntos y compartíamos una felicidad que todavía hoy me cuesta poner en palabras.


Pero no todos compartían ese cariño.


Había un miembro de nuestra familia, con quien compartíamos el mismo terreno, que parecía disfrutar atormentándolo. Le hacía gestos, lo provocaba y buscaba asustarlo. Cuando nos dimos cuenta, tuvimos que intervenir. Aunque la situación pareció calmarse, Lucas nunca volvió a confiar en esa persona. Cada vez que la veía, ladraba y gruñía.


Una noche, una fuerte discusión familiar proveniente de aquella casa hizo que todos saliéramos al patio. Cuando una de las personas involucradas intentó alejarse, Lucas fue el primero en correr hacia ella, como si quisiera protegerla.


Por heroico que quisiera ser, seguía siendo un perro frente a un hombre.

Ese hombre tomó una pesada varilla de acero y la lanzó con fuerza hacia Lucas.

Por muy poco no lo alcanzó.


Recuerdo la rabia que sentí. Estaba dispuesto a enfrentarme a quien hubiera intentado hacerle daño. Sin embargo, todos tuvimos que contenernos. Aquella persona era conflictiva y buscaba cualquier excusa para convertirnos en los culpables y obligarnos a abandonar nuestra propia casa.


Con el paso de los días, la situación se calmó y una denuncia estaba en camino. Pero yo no podía dejar de pensar en una sola cosa:

¿Qué habría pasado si esa varilla lo hubiera alcanzado?

Rabia.

Miedo.

Frustración.


La escena se repetía una y otra vez en mi cabeza.


Una tarde estaba sentado en la sala mirando hacia el patio que separaba ambas casas. Lucas subió al sofá de al lado, apoyó la cabeza sobre mi brazo y permaneció allí, sin hacer nada más.

No sé qué intentaba decirme.

Entonces le guiñé un ojo.

Y, como si esa hubiera sido nuestra forma de entendernos, él me devolvió el guiño.

Todavía hoy no puedo explicar lo que sentí en ese instante.


Fue entonces cuando nació La vida que me diste.


No quería escribir una gran novela. No tenía esa ambición. Solo quería escribir una historia sencilla que representara el amor inmenso que sentía por los perros y, sobre todo, por Lucas.


Me propuse un reto: escribir durante diez días, dos mil quinientas palabras diarias. Si cumplía el objetivo, tendría una novela corta en menos de dos semanas.

Cada uno de esos días, Lucas permaneció sentado junto a mí mientras escribía.

Sin saberlo, se convirtió en el corazón de aquel libro.


Cuando terminé el manuscrito, decidí subirlo a Wattpad. Allí comenzó a recibir miles de lecturas y decenas de comentarios de personas que conectaron con la historia.


Pocas semanas después empecé a trabajar en una librería de mi ciudad. Fueron precisamente mis compañeros quienes me animaron a publicar la novela durante la Feria Internacional del Libro de Guayaquil.

Mandé a imprimir una pequeña cantidad de ejemplares.

Se vendieron todos esa misma semana.


Sin haberlo planeado, aquella novela corta escrita como un reto personal y nacida del amor hacia mi perro comenzaba a abrirse camino en el mundo editorial.


Y yo todavía no tenía idea de todo lo que estaba por venir.



Ocho años después, miles de lectores de distintas partes del mundo han reafirmado que escribir sobre Lucas ha sido una de las mejores decisiones que he tomado. No puedo estar más agradecido de haber tenido el amor para escribir esta historia y la perseverancia para llevarla hasta los lectores que hoy la hacen suya.


Lucas partió al cielo de los perros en 2023, pero el amor que dejó atrás es eterno. Puedes pedir el libro a través de Amazon con este link.

 
 
 

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